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Abrazar la vida para la plenitud

La vida es lo único que tenemos  y lo único que vamos a dejar cuando nos vayamos. No valoramos el estar aquí y ahora. No valoramos que somos capaces de ser, de sentir física y emocionalmente.  La vida viene como viene,  lo importante es abrazarla, aceptarla y aprender de ella. 

Estar vivos nos permite experimentar y aprender, la vida no es más que eso,  vivir las dos polaridades, el miedo y el amor, lo bueno y lo malo, el placer y el dolor, la alegría  y la tristeza. 

Amarse es aceptarse, no evitarse y dar espacio a todo lo que somos y sentimos nos guste o no, es decir, ocuparse de uno mismo. Darnos lo que nos gusta  y nos hace bien sí, pero también, ocuparnos de nuestro dolor,  sentir lo que no nos gusta, así como,  buscar soluciones a nivel físico, emocional y espiritual. Eso es autoaceptación y responsabilidad personal. Soltar, relajarse, dejar de querer controlar las cosas. Aceptar  y confiar en que no sabemos qué es lo mejor para nosotros y que todas las situaciones son perfectas, aunque no nos guste.  No lo digo yo, experiméntalo, ríndete cuando no puedas más y dile a la vida que aceptas y estará bien lo que tenga para ti. Agradecer lo que nos ocurre desde el corazón, tanto lo bueno como lo malo. Todo nos enseña algo que debemos aprender en esta vida que vivimos hoy. Entender ésto es un proceso y hay que ser muy honesto con uno mismo para el aprendizaje. 

Ocuparse de uno mismo es la única manera que existe de llegar al amor propio. Cuando experimentas el amor propio coges conciencia de que el amor, únicamente es amor, que nada puede describirlo y que a su vez lo es todo. Todo en este mundo es amor, tú,  yo y el otro,  todo nace del amor incluso el miedo y el dolor.   Cuando eres capaz de experimentar eso lo único que puedes hacer es compartirlo. 

No te dejes apagar, ocúpate de ti, confía, mereces vivir desde el disfrute y la tranquilidad. Tienes mucho que ofrecer al mundo, tengo la certeza de que es así. 

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